Nadie planifica ir a comer al Ugi’s del obelisco
*Por Enzo Araujo.
¿Cómo es almorzar en la pizzería popular clásica de la Avenida 9 de Julio?
Un pibe en una manifestación por el día del hincha de Boca en Corrientes y 9 de Julio expresó su deseo de romper el McDonald’s porque es una empresa capitalista. Quizás lo dijo haciendo gala de sus dotes actorales. A menos de 50 metros se encuentra el Ugi’s del obelisco que a diferencia de la franquicia yanqui de hamburguesas no sufrió ataques en aquellos primeros doce del doce.
Ugi’s es una franquicia de pizzerías y aunque hubo algunos cambios por cuestiones de herencia, esta mantiene su esencia. Su principal característica es la pizza de muzza que venden de a cuartos, es decir, dos porciones, a precios siempre económicos independientemente de la época. Hoy en día también ofrecen pizzas de cebolla y napolitana.

Son las doce y media de un febrero que se va agotando en las inmediaciones de Corrientes y 9 de Julio. Hay que caminar con cuidado para no chocar con la gente. En la vereda de Ugi’s hay un carro cartonero estacionado. El precio del cuarto de pizza está entre novecientos y mil pesos. Comprar media pizza implica un gasto menor a dos mil pesos y es difícil encontrar un almuerzo que llene la panza a ese precio.
Nadie planifica como salida ir a comer a un Ugi’s de microcentro. Simplemente es una opción gastronómica para salir del apuro de saciar el hambre. Esto queda bien claro un día de semana al mediodía. En las mesas de esta pizzería están el recuperador urbano que empuja el carro, un mensajero con el casco de su moto a un costado y gente que circunstancialmente andaba por ahí. Las heladeras del local están casi vacías y la única bebida que tienen para vender eran gaseosas lima limón. ¿La empresa tendrá problemas con los proveedores?

En el Ugi’s del obelisco se grabó una de las escenas más recordadas del llamado nuevo cine argentino y resulta imposible no pensar en eso cuando uno está ahí a menos que no haya visto Pizza, Birra, Faso o sea un ser insensible al arte audiovisual. La película nos presenta a sus personajes en pleno centro porteño definiendo a donde iban a ir a comer con la guita que habían conseguido robando. Uno de los pibes quería ir a Banchero pero ganó ir a la pizzería de azulejos blancos y vivos rojos. Sus directores, Adrián Caetano y Bruno Stagnaro, mostraron en los planos siguientes a Córdoba (Héctor Anglada) y a Pablo (Jorge Sesán) desde la barra de Ugi’s. Éste último cuenta de que tenía una novia a la que le calentaba el obelisco y que sentía que esa estructura concentraba “las ondas porongóticas de la ciudad”. ¿Cómo no pensar en eso cuando uno está comiendo ahí? ¿Cómo no pensar cuando uno está ahí?
La mayoría de los comensales están solos. Generalmente se trata de hombres que están solos como si implícitamente se tratara de un lugar masculino. La soledad a la hora de comer propicia el momento de reflexión. Capaz aparece algún pibe sugiriendo ayuda porque tiene hambre y pasa la mayor parte de su tiempo en la calle. Y pensar que a menos de diez cuadras está la sede de la bolsa de comercio y la Casa Rosada.

El primer viernes de marzo de 2024 las heladeras estaban más cargadas y el cuarto de muzza ya superó los mil pesos. Comer barato es cada vez más difícil.


